Las amenazas del periodismo o el periodismo como amenaza

Las amenazas de los medios digitales en el ejercicio periodístico son una discusión que no solo debe ser abordada desde una perspectiva de lo digital, sino como una crisis coyuntural del periodismo y de los medios en general. Frente a las fuentes falsas, si bien es cierto que en el ámbito digital hay mayores riesgos de encontrar datos no verificables, este no solo ha sido un problema ligado a internet. Casos como el del El País de España con la falsa foto de Hugo Chávez, o como “La chiva que se convirtió en oso” de lasillavacia.com son ejemplos que comprometen el rigor del medio, independientemente de que la publicación haya sido en línea, al igual que las muchas rectificaciones hechas a los largo de la historia del periodismo. Es este sentido, la verificación de fuentes y datos debe ser una de las banderas del quehacer del periodista, pues hace parte de los principios mínimos del oficio.

La inmediatez y el afán por publicar la primicia son parte de las causas por las cuales muchos periodistas y medios han caído en la falta de rigor al verificar los datos y las fuentes, lo cual, sin duda, está directamente relacionado con la competencia por la chiva. Sin embargo, la forma en que se cubren los acontecimientos casi no difiere de medio a medio; son formatos para públicos habituados a lo mismo, incluso a las reiteradas rectificaciones y equivocaciones; en otras palabras, hacen parte de la agenda noticiosa.

Frente a la privacidad, la tendencia es que hoy es a la vez privilegio y es noticia. Por un lado, los gobiernos día a día incluyen dentro de sus programas de lucha contra el terrorismo mecanismos de vigilancia de la información en internet, por lo cual cada día se suman más personas condenadas o exiliadas por cuestionar tales métodos y hacer señalamientos directos a sus gobiernos. En Colombia, por ejemplo, el sistema de inteligencia Puma de la policía nacional, en marcha desde marzo de este año, faculta a las fuerzas del Estado para rastrear contenidos privados en redes sociales de cualquier ciudadano. El dilema es que además de vulnerar las libertades civiles, de algún modo legitima las actuaciones de miembros de las instituciones estatales en cuanto a las interceptaciones ilegales. En la práctica periodística, por lo tanto, dejará de ser una amenaza, y también se convertirá en una herramienta de trabajo.

Por otro lado, en la agenda informativa el prestigio de las personas está regulado por la privacidad. Ejemplos de ello son el caso de Karina Bolaños, exministra de la Juventud en Costa Rica, o los escándalos del Berlusconi en Italia y de varios gobernantes más en el mundo. El periodismo, en su papel dentro de la sociedad, se ve desdibujado por documentar acontecimientos de la vida privada de famosos y en darles el carácter de famosos a quienes ejercen la función pública, en lugar de vigilar el cumplimiento de las prácticas democráticas. En el caso colombiano, se le da más tiempo al nacimiento del bebé de los príncipes de Inglaterra que a los diálogos en La Habana.

Por último, la más grande de las amenazas del periodismo contemporáneo o digital es la situación laboral de los periodistas, quienes deben ser a la vez fotógrafos, editores, diagramadores, productores, además con salarios lamentables, dentro de las dinámicas de los medios, cada vez más competitivos, cada vez más “formateados”, lo cual desencadena los anteriores planteamientos. En conclusión, ser periodista adquiere significado solo desde el compromiso ético para saber escuchar, investigar, superar la sacralización del momento o de la imagen y atender los procesos en su profundidad y dificultad. También es crucial una profunda vocación por la palabra.

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One Comment on “Las amenazas del periodismo o el periodismo como amenaza”

  1. Jimena says:

    Tocas muchos temas importantes en tu reflxión, Laura, espero que varios de ellos podamos discutirlos más adelante en clase. Respecto de las “amenazas”, de acuerdo; el compromiso periodístico independientemente de la plataforma tecnológica es con lo público y con la ética del oficio. El afán de la chiva, que tienta a veces a relajarse con la disciplina de la verificación, acompaña al periodismo casi que desde sus inicios y como dices, sigue presente aun en tiempos de internet.


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