Algunos retos al periodista de ahora

Las escuelas de periodismo, y también las empresas y entidades que contratan periodistas, tienen un gran desafío en esta era. Asegurar que sus periodistas polivalentes no pierdan entre tanta destreza nueva las cualidades imprescindibles: la ética, el cuestionamiento de los hechos, la actitud crítica, etc. Algunos directivos optan por un modelo de división del trabajo tipo zapatero a sus zapatos, para tener un especialista y un doliente en cada área: en fotografía, en community managing, en redacción…

Pero es verdad, como dice julianaduica, que cada vez hay más medios que, para competir y ser rentables, tienen que funcionar con modelos convergentes y emplear periodistas polivalentes.

Los retos son muchos. En su trabajo cotidiano, el periodista polivalente deberá: utilizar varios lenguajes periodísticos de acuerdo a la actividad o plataforma, hacer multi-tasking, defenderse con el inglés, etc. Mejor dicho: estar en constante adaptación a los cambios tecnológicos y tendencias.

Otro reto es la carrera por la inmediatez. Esa sí que es una de las exigencias de estos tiempos: el que piensa, pierde. Los riesgos de eso ya los hemos discutido, pero no deja de ser cosa de todos los días para los reporteros y de los pequeños y grandes medios. La carrera contra el tiempo es cada vez más vertiginosa. Hay más carga de trabajo y menos tiempo para profundizar, investigar, verificar.

Se me ocurre también el reto que pueda tener un periodista que quiere hacerse distinguir: que la gente lo reconozca por ser un duro en opinión de temas económicos, o en edición de video, en reportajes de denuncia, etc. Los que pudieron ir a la charla con Leila Guerreiro cuentan que ella dijo que no se puede ser tan bueno en tanta cosa. Y mi papá decía que uno no podía ser Pete Sampras y Daniel Baremboim a la vez.

Entonces preocupa que si todos los periodistas polivalentes hacen de todo, ninguno será muy bueno en nada. Sin embargo, el verdadero aficionado a la fotografía lo seguirá siendo a pesar de que también le toque identificar noticias y escribir y administrar una sección de un portal web.

Otro de los retos más grandes para el periodista de estos tiempos, paradójicamente, es tener una buena audiencia, y mantenerla. No es fácil sacar provecho de las nuevas tecnologías para ello. Hay que publicar muy buenos contenidos, constantemente, y hacer que se viralicen cada vez más. Hay tanta gente siguiendo a tanta gente que es difícil hacerse notar, y los cuartos de hora de fama en Youtube no suelen ir mucho más allá. Claro, los periodistas que están vinculados a un gigante mediático tienen ventaja. (Daniel Coronell no tendría los seguidores que tiene en Twitter si no fuera por su trabajo en Semana).

Cualquier persona con Twitter le puede arrebatar la chiva al reportero, cualquiera con celular circula una foto en las redes sociales, cualquiera con google se hace pasar por especialista. Pero no cualquiera tiene un millón de seguidores, como los tiene, por ejemplo, @RevistaSemana para hacer que esa chiva, esa foto o esa idea la reciba una audiencia significativa.

Hay excepciones, claro, como la de Yoani Sánchez, la bloguera cubana. O los periodistas que logran ser famosos a través de publicaciones literarias. Y otras, no sé. Pero son excepciones.

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