Los módulos y las nuevas audiencias

Entre las características de las nuevas audiencias en Internet se encuentran las siguientes:

  • La gente tiende a buscar contenidos breves (es decir, no está dispuesta a gastar una gran cantidad de tiempo en un mismo contenido y tiende a saltar fácilmente de un contenido a otro).
  • La gente participa. Crea contenidos propios e interactúa con quienes producen los contenidos que consume.

A continuación quiero plantear algunas recomendaciones que se deberían tener en cuenta para sacarle provecho a estas características.

Dada la primera característica mencionada, podría pensarse que para que el periodismo se adapte a las nuevas audiencias debe volverse superficial. Esto no es correcto. Debe volverse más creativo. No se trata de producir exclusivamente contenidos breves y superficiales. Se pueden crear historias complejas y profundas, pero hay que saber dividirlas en partes pequeñas que puedan ser consumidas de manera independiente. Estas pequeñas partes son lo que a veces se llama “módulos”. La idea es que cada módulo pueda ser disfrutado sin necesidad de ver los demás, aunque, por supuesto, se disfrutará más si se consume en conjunto con los demás. En esto, además, entra lo transmedial: puede que un módulo sea un video de tres minutos; otro, una galería de diez fotos; y otro más, un texto de dos párrafos. Con esos tres módulos (podrían ser diez) se puede contar lo mismo que con ocho párrafos seguidos, que serían mucho más difíciles de digerir por las nuevas audiencias. La idea es que cada módulo seduzca a la audiencia y la invite a ver los demás, pero que, si alguien quiere, pueda quedarse con solo uno. Es lo mismo que con las películas de Harry Potter: si quiere, se puede leer solo el libro, o puede verse solo la película, o puede solamente ir al parque temático. Pero seguramente cada elemento por separado se disfrutará más si se consume en conjunto con los demás.

Estos pequeños módulos (en lo pequeños se rompe la analogía con Harry Potter), además, tienen la ventaja de que pueden ser fácilmente compartidos en las redes sociales, y pueden ser fácilmente reproducidos y mezclados por las audiencias con otros contenidos más complejos. Aquí entra en juego la segunda de las características mencionadas al comienzo.  La gente crea contenidos e interactúa con los contenidos existentes. Si se producen módulos breves, estos podrán ser fácilmente usados por los prosumidores como insumos para los contenidos que estos últimos produzcan. Y, además, el hecho de que un medio produzca historias fragmentadas en módulos breves hace más fácil la colaboración. Es más fácil pedirle a un miembro de la audiencia que colabore, por ejemplo, subtitulando un video de dos minutos, que uno de diez.

Finalmente, es importante resaltar que la profundidad se logra (o se puede lograr) con la sumatoria de los módulos, por lo que la idea es que estos no se limiten a ser diferentes versiones de un mismo contenido, sino que sean complementarios. En el ejemplo puesto antes, la idea sería que el video explique algo que queda suelto en el texto, y que las fotos digan algo que no está en el texto ni en el video.

Profundidad y brevedad, entonces, no son antónimos. No se trata de escoger entre producir historias bien jaladas que son vistas por unos pocos (a causa del formato) o producir historias insulsas que son del gusto de la gente. Se trata de empaquetar la profundidad de manera que pueda ser consumida en trozos digeribles, amables y acordes a las nuevas audiencias.

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