Periodismo responsable

Consumir información de cualquier tipo, noticiosa, crítica o también light, genera una reacción en la audiencia, genera opinión, criterio y una visión de país; en efecto, los medios son un medio entre la realidad menos inmediata y el individuo. Por supuesto, el acceso a internet permite dos facilidades principales: por un lado que los usuarios, consumidores activos de contenido periodístico, escojan el tipo de información a la que quieren acceder y por lo tanto se vuelvan selectivos en el tipo de audiencia que quieren ser, y por otro lado, se elimina la mediación de los medios nacionales o locales y un acceso más directo al contenido.

Sin embargo, la realidad es compleja; en un país como Colombia, con más de 50 años en conflicto, con un panorama político y social determinado, en su mayor parte, por una historia larga de guerra, los medios no pueden permitirse generar contenido irresponsable. Por supuesto, el valor ético del contenido no puede ser determinado por una persona (y de ser así, yo no soy esa persona) y no puede ser filtrado por prejuicios moralistas pero sí debe tener en cuenta que los medios forman opinión pública, y forman a la población consumidora a nivel de social, es decir, en relación con la nación.

La objetividad no existe, producir textos es un acto humano y es imposible desligarse de las subjetividad que como individuos tenemos a la hora de percibir la realidad y de representarla, sin embargo, el trabajo de un buen periodista es crear educación en las audiencias, explicar contextos, no dejar de mostrar versiones diferentes de los hechos, documentarse, verificar la información: cosas que deberían ser mínimas a la hora de generar contenidos. La responsabilidad está en saber leer de manera crítica la realidad colombiana y, sabiendo que no se puede ser objetivo, lograr documentarse lo suficiente para presentársela al público.

La idea es educar. La audiencia no se las sabe todas y no tiene por qué sabérselas. Entender una publicación requiere contexto y lograr entender un hecho de manera crítica no es posible si el periodista no tiene capacidad analítica pero también la capacidad de comunicarlo. Ahí está el rol pedagógico del periodismo.


Divulgar y democratizar

El auge de las comunicaciones por internet ha permitido pensar que las nuevas tecnologías significan la democratización de la información, que el público cada vez tiene más acceso y más directo a la ésta, sin embargo, constantemente estamos siendo espectadores de una comunidad poco informada y poco interesada en la actualidad. Efectivamente, la facilidad de transmitir información por internet no garantiza el acceso ni la comprensión de lo que se informa: tanto en ciudad como (especialmente) en regiones, hay una gran porción de la población que no tiene la forma de acceder a internet pero incluso teniendo la manera, buena parte del público consumidor de información no la comprende. Como lo evidenció Juan Fernando Giraldo en su intervención en clase, la realidad del panorama político colombiano es algo que el público desconoce lo que lo lleva a malinterpretar y a no entender la información que recibe por parte de los medios.

¿De quién es la responsabilidad? El deber social de estar informado llega hasta la capacidad de la gente para acceder a la información y comprenderla; por eso, el periodista no sólo debe limitarse a transmitir hechos sino también a contextualizarlos y a hacer un análisis de los mismos tal que pueda realmente haber un diálogo entre la realidad nacional y la audiencia.


Huffington Post

El Huffington Post es uno de los medios independientes más grandes del periodismo mundial, se trata más que todo de un medio de agregación pero tiene también contenido original. Fue fundado por Arianna Huffington que, a partir de su experiencia con un blog propio, propone un medio de tendencia liberal en el que se aborde la información a través de expertos, tanto columnistas como blogueros para presentar al público un análisis de muy alto nivel. Este medio, en principio norteamericano, ha migrado a diferentes partes del mundo a través de colaboraciones con medios de cada país (es el caso de la versión francesa, que se asocia con Le Monde) o simplemente a través de traducción y agregación, como es el caso de la edición española, así como también ha sacado ediciones locales en diferentes ciudades.

Por otro lado, el Huffington Post se reconoce por presentar contenidos en múltiples secciones, desde temas políticos y de actualidad, hasta entretenimiento, así como también, dentro de cada sección hay artículos “serios” y artículos “light”. Esta tendencia, cada vez más hacia lo light, que originalmente no era la idea de la fundadora, es más fuerte cada vez y pone en cuestión el papel y la importancia de los medios independientes como una forma de respuesta a los medios tradicionales, algo que también quedó puesto en tela de juicio a partir de 2011 cuando el medio fue comprado por AOL (manteniendo a Arianna Huffington como la editora en jefe).

¿Qué futuro se espera para el periodismo independiente, de oposición, crítico y de alta calidad? Si bien un medio como The Daily Beast sigue manteniendo su papel de respuesta a medios conservadores y si bien el Huffington Post sigue manteniendo su postura de izquierda y su rigor a la hora de hacer análisis, es también cierto que es complicada la supervivencia de un medio independiente fuerte y que realmente tenga el alcance y la audiencia para ser la respuesta al periodismo tradicional; el caso del Huffington Post es claro: no sólo fue comprado por la corporación AOL, sino que además presenta cada vez más contenido light, algo que atrae un público grande pero que no logra posicionar el medio como una voz grande de oposición.


Modelo de negocio.

Siguiendo el modelo propuesto por María Elvira Bonilla para Las Dos Orillas, el modelo que propongo para mi proyecto se basa también en educación. En principio, la producción de contenidos (agregación, traducción y eventualmente, contenidos originales) sería algo hecho por mí, por lo que el mantenimiento de la página podría financiarse a través de dos tipos de talleres, ambos enfocados en la idea del medio: escritura periodística y  sexualidad y género. Estos talleres estarían enfocados a colegios y universidades:  los talleres de sexualidad y género serían propuestos a los colegios para alumnos de últimos grados argumentando la poca conciencia por parte de los adolescentes acerca de este tipo de problemáticas, mientras que los talleres de escritura periodística serán propuestos a estudiantes universitarios y al público en general. El costo de los talleres no será muy alto para lograr atraer más asistentes, sobre todo de colegios y universidades públicas y serían dictados por mí dada mi experiencia en el tema, aunque la idea es que, con el entrenamiento en ambos temas, se logre reclutar gente para agrandar el proyecto.


Una revista para mujeres.

Mi proyecto parte de un vacío en Colombia frente a la discusión de temas de mujer y género, por lo que quisiera presentar una revista virtual que se ocupe de estas temáticas de una manera que no se quede en la reflexión académica y anquilosada en el activismo tradicional pero que tampoco caiga en el otro extremo, en lo light que reduzca la actividad de la mujer a temas insulsos. Mi idea es lograr un punto medio, algo que sea lo suficientemente accesible como para no reducir la audiencia a un grupo cerrado de expertos pero lo suficientemente serio como para que no parezca una revista de peluquería. Se trata, entonces, de una propuesta de textos para mujeres y que trabajen temas concernientes a mujeres, todo bajo un enfoque de género y un punto de vista crítico.

Si bien en Colombia hace falta este tipo de espacios, existen varios medios en inglés que trabajan el tema de la manera que me interesa, como Jezebel, la sección “Women” del Huffington Post, Adios Barbie y Feministing, que son medios online que, desde un punto de vista feminista, analizan temas cotidianos, de cultura popular y de interés general para las mujeres, así como también, temas más “serios”.

Teniendo lo anterior en cuenta, la generación de contenidos estaría a cargo de un proceso semanal de agregación y traducción de estos y otros sitios que puedan proveer material pertinente, algo en principio hecho por mí. La revista contaría, también, con una sección para que la audiencia aporte textos (tanto originales como artículos que encuentre en otros sitios) que consideren que merecen ser publicados, proceso que dependerá de una revisión hecha también por mí; por otro lado, cada publicación tendrá una sección de comentarios moderada (también por mí) para fomentar el debate.


Metaperiodismo, los periodistas se preguntan por su oficio

La tendencia del metaperiodismo es vital a la hora de que este oficio no pierda el rigor ni el carácter profesional, ahora que la tecnología permite que cualquier persona con un computador y acceso a internet pueda generar contenidos: por eso es necesario que, dentro del oficio del periodismo haya voces críticas que analicen el quehacer periodístico. A ese respecto, vuelve una discusión que ya ha ocurrido en clase varias veces: ¿el periodista es quien estudia periodismo?

Para responder a estas preguntas, quisiera presentar dos ejemplos de metaperiodismo: uno es un video de Arianna Huffington, directora del Huffington Post en el que explica que tanto ese medio como muchos otros están contratando gente que no necesariamente es periodista sino que ha aprendido el oficio con la práctica, sobre la marcha; el otro ejemplo es este artículo de Virginia Mayer, de Kien y Ke, en el que enfatiza con ejemplos sobre el valor de la práctica por encima del de la academia. Tanto Huffington como Mayer dejan de lado las implicaciones que eso tiene sobre la manera de informar y sólo presentan un punto de vista de la discusión pero me parecen interesantes ejemplos de metaperiodismo porque se están cuestionando sobre su quehacer en el contexto de la tendencia actual.


La convergencia, una nueva forma de hacer periodismo.

Como cualquier oficio, el periodismo debe sobrevivir en el mercado laboral ya que es imposible pensar que esta, o cualquier otra profesión, pueda prescindir de las exigencias comerciales. Para lograr mejores resultados, el modelo convergente propone una optimización del trabajo de la que se desprenda una reducción en los tiempos y una mayor productividad al proponer un modelo de periodista polivalente. Por supuesto, un reportero que logre cumplir con las exigencias que antes dependían de otros trabajadores, que funcione como fotógrafo, editor de video y de audio, que pueda escribir una historia y montarla en la web y hacer una difusión en redes sociales es una reducción muy significativa de costos y de tiempos dentro de un medio.

Sin embargo, es necesario pensar en las implicaciones que esta optimización puede tener en términos de calidad: es de esperarse que una de las críticas fuertes a este modelo tenga que ver con la eliminación del trabajo especializado que propone la convergencia. Entonces, ¿cómo se podría resolver este dilema profesional? La era digital cambia las formas de hacer periodismo en todos los sentidos, no solamente en la inclusión del internet como un formato o un medio más sino también en la manera de producir contenido: la tecnología nos permite un acceso fácil a métodos de captar la información como la fotografía o el video y, en ese sentido, es responsabilidad del reportero saber usarlos para contar mejor una historia: así no se trate de gente especializada en los diferentes oficios, sí es necesario que haya un conocimiento básico de los formatos y de las tecnologías a la hora de saber expresar la información en el mundo digital. Lo que debe renovarse no sólo es el formato de presentar la información, es el quehacer periodístico completo: el papel del reportero debe replantearse para que el periodismo se adapte a las exigencias de hoy.