Recopilar, combinar, transformar: narrativas transmedia

Se trata de un relato que involucra diferentes tipos de plataforma para presentar los contenidos, que deben guardar una coherencia entre sí y que deben estar abiertos a la continuidad de la historia e interacción de los espectadores, pues estos desempeñan un rol activo.

Los relatos transmedia parten de una misma historia y se desarrollan dentro de distintos niveles de profundidad, dependiendo del tipo de canal y de los formatos usados para transmitirlos. La película ‘Matrix’ es un ejemplo de esta narrativa, pues a partir de ella se han desarrollado videojuegos, tendencias de moda, cómics, versiones 3D, Lego, etc.

Sin embargo, uno de los puntos críticos de esta narrativa es que también supone una forma certera de “bombardear” con contenidos a las audiencias, pues se trata de una herramienta efectiva de persuación en tanto repite patrones que parten de un mismo origen, y es una estrategia rentable, pues llega fácilmente a los consumidores por medio de sus dispositivos.

Ejemplos de transmedia:

Una ventaja de la narrativa transmedia es que se puede llegar a nuevas formas creativas, a partir de un origen espeifico, lo que conlleva discusiones filosóficas frente a la “propiedad intelectual”. El siguiente video abre la reflexión sobre cómo una historia ha dado origen a nuevas creaciones y sobre cómo no es posible hablar de originalidad, teniendo en cuenta que todo parte de una misma historia. Todo es un rémix:


Medio hiperlocal con pretensión de consola para DJ

El barrio La Macarena carece de un medio de difusión por el cual se den a conocer las actividades, en su mayoría culturales, organizadas por la comunidad en general, pues hay desde obras en el teatro hasta encuentros culturales organizados por vecinos. La inspiración para llevar a cabo el proyecto es la misma naturaleza del lugar, caracterizado por una movida cultural que data desde sus inicios, después de construidas las Torres del Parque, cuando arquitectos, artistas, periodistas, estudiantes, etc. empezaron a poblar el espacio.

El proyecto está dirigido a una audiencia de 28 a 60 años, interesados en integrarse a las actividades del barrio. Se desarrolla dentro de siete secciones: Planes, que incluye la agenda cultural y comunal; Personaje, que toma un habitante del barrio para entrevistarlo o hacerle un perfil; Sitio, que es uno de los canales de sostenimiento, pues consiste en publicitar los establecimientos comerciales del lugar y difundirlos por fuera del barrio; Yo recomiendo, un espacio para que la ciudadanía haga comentarios de interés general; Historias vecinas; un espacio para el desarrollo de la labor periodística, no solo de la directora, sino de los interesados; opinión, donde se haga agregación de contenidos disponibles y propios —blogs también, por ejemplo—, y la sección de clasificados, que está en duda si deba ser otro canal de sostenimiento.

A pesar de ser un proyecto sencillo, bien es una oportunidad para desempeñarse en rol de periodista DJ y encontrar puntos en común con la audiencia, que en el caso de La Macarena facilita muchísimo más esa labor.


Metaperiodismo latino

La Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano cuenta con un portal llamado Ética Segura: Red de Ética y Periodismo, donde se generan debates en torno al oficio periodístico en el contexto local. Les recomiendo darse un paseo por este sitio, que tiene una navegación agradable y donde seguro encontrarán artículos de interés, pues el proyecto está muy bien pensado.

Por otro lado, me encontré con un bloguero que fue peridosta de The Onion, Anil Dash, y hoy escribe un blog sobre el desarrollo de proyectos digitales, llamado ‘A Blog About Making Culture‘. Si bien toca algunos temas no tan periodísticos, casi todos llevan a reflexiones sobre lo digital. Y lo hace con humor.


El poli-perio-valente y valiente

La polivalencia como tendencia en el periodismo es un simple reflejo de las relaciones laborales dentro de un sistema económico que cada vez demanda más trabajadores competentes, proactivos y emprendedores. Competentes porque deben tener ciertas “competencias” para llevar a cabo determinada actividad, las cuales están determinadas por las necesidades de las grandes empresas, y no por una vocación personal o por lo que cada individuo considere deben ser los conocimientos complementarios necesarios para ejercer su oficio. La proactividad y el emprendimiento se desencadenan de un sentimiento corporativo fundamentado en el ideal de éxito.

Sin embargo, la polivalencia en el periodismo tiene grandes ventajas siempre y cuando se enfoque en la producción de contenidos no solo atractivos para las audiencias, sino que, en efecto, se expresen dentro de la función periodística. Esto le otorga al periodista la suficiente libertad para representar fielmente sus puntos de vista, pues si el mensaje es coherente, el periodista será capaz de llevarlo a diferentes lenguajes, porque lo visualiza como un todo. La gran desventaja es que de no ser diestro en una de sus “competencias”, todo el trabajo del periodista se verá afectado, y su credibilidad caerá dramáticamente.

En últimas, la polivalencia depende de cómo se asuma. Si es para desarrollar propuestas creativas novedosas con una ética comprometida con el oficio, bienvenidos los periodistas ‘multitask’. Pero si es para responder a una necesidad corporativa, el periodismo continuará siendo la quimera del control democrático, la imparcialidad, la vocación por contar historias y un etcétera que en la academia conocemos de memoria.


El lujo que se dio Al Jazeera

Si bien el canal catarí ha sido noticia por darles voz a los enemigos del capitalismo, haber entrado a Estados Unidos supone un gran paso en el modo de hacer noticias, de acuerdo con los formatos que el canal propone para difundir la información, que van desde la emisión de noticias por más de 12 horas al día, hasta producir historias en formato documental, para lo cual se requiere un proceso investigativo bastante juicioso al que los medios tradicionales no le apuestan ni en Estados Unidos, ni en la mayoría de países del continente. Además con una corta franja de comerciales.

Sin embargo, las críticas no se hicieron esperar. Después del 11 de septiembre —o de la consolidación del nuevo enemigo mundial: el terrorismo—, la agenda informativa ha jugado un rol fundamental en lo que ha sido la llamada lucha contra el terrorismo, pues ha contribuido a afincar el término mismo y, por lo tanto, a reafirmar la necesidad de seguridad en manos de los Estados. Y ‘satanizaron’ al canal que les abrió el micrófono a los terroristas, cuando precisamente esa debería ser la manera de abordar la información si lo que supuestamente se espera del periodismo es registrar la historia y la situación en contexto, para lo cual indefectiblemente deben conocerse los distintos matices que generan los acontecimientos.    

La discusión es básicamente ideológica, y en ese sentido hay ventajas y problemas por debatir. Frente a las audiencias, fácil: siempre hay público para todo. Y un punto muy a favor de Al Jazeera es que los gringos aman odiar. Y uno de los grandes placeres al consumir medios es criticar y encontrar la paja en el ojo ajeno.

Lo cierto es que lo de Al Jazeera no es más que una acción simbólica. Y si existen los recursos para llevar a cabo producciones que implican corresponsales en ciudades poco recordadas y mostrarles a otros canales cómo contar historias con rigor periodístico, magnífico.


Por algo se empieza

Desde hace dos años, la revista ‘Gatopardo’ viene subiendo algos podcasts de entrevistas y diálogos con escritores que hablan de sus procesos y técnicas para llevar a cabo su oficio. Por esta sección han pasado reconocidos cronistas como Leyla Guerriero o Alberto Salcedo hablando de sus experiencas en el Periodismo.

Considero que esta es una buena forma para que los medios divulguen algunos de sus contenidos, especialmente en América Latina, y más especialmente en Colombia, donde hace falta difundir más narrativas que ayuden a construir memoria.

Otra iniciativa que ha llamado mi atención en los últimos años es Radio Cápsula, un proyecto paisa que desde hace nueve años viene trabajando con música independiente, para audiencias enfocadas en lo colaborativo, a partir de los principios de la cultura libre. Funciona con licencia de Creative Commons, y su objetivo principal es ayudar a los músicos independientes a difundir sus creaciones, sin ningún ánimo de lucro, pues están en contra de las dinámicas comerciales de la industria musical. Su emisora transmite música independiente las 24 horas, y su comunidad está integrada principalmente por proyectos planteados desde la cultura libre.


DJ-P

La propuesta del periodista como DJ supone cuestionamientos en torno a su rol de entretener, de elaborar narrativas solo para personas con gustos afines al propio que se reafirmen como individuos en las historias y de simplificar el oficio de escribir con relatos confortables que rara vez se desprenden de los puntos de vista distintos al propio.

En ese sentido es cierto que cualquier ciudadano puede graduarse de periodista dadas las posibilidades tecnológicas al alcance de la población, que permiten, por un lado, configurar audiencias y determinar más fácilmente los ‘insight’ de esas audiencias, y, por otro lado, producir contenidos en distintas narrativas y difundirlos dentro de comunidades con intereses particulares.

Sin embargo, no es del todo cierto que un ciudadano con una audiencia definida y contenidos “de consumo” pueda desempeñarse en una práctica periodística con todo lo que ella implica. En primer lugar, una ética encaminada al registro de nada más que la verdad, que registre los acontecimientos sin limitarse a exclusivamente a las primicias, sino que refleje a la sociedad misma para que esta se entienda sus contextos pasados, presentes y futuros, y así se forme un criterio que contemple por encima de todo el bien común y contribuya a la construcción democrática.

Y en segundo lugar, el periodismo implica una aptitud no digamos por la palabra sino por el lenguaje (que conlleva un entendimiento cultural, simbólico y político), que faculta a quien hace historias a hablar y comprender los avatares de la vida, de la historia, y no solo de lo que le gusta, pues esto reduce el oficio a una práctica individual que se arraiga a los juicios propios y, por supuesto, se desvincula del oficio de periodístico.

Si bien el periodista DJ se conecta con la audiencia porque logra discernir sus transformaciones y contexto, es fácil que caiga en lugares comunes en torno sus gustos y a los de la audiencia. Como le sucede al DJ que lleva su repertorio, pero los asistentes a la fiesta se le acercan para pedirle canciones. En consecuencia, el fin debe ser la coherencia de los contenidos que convoquen audiencias también coherentes.

En conclusión, las posibilidades para producir contenidos y tener audiencias están dadas para toda la ciudadanía, incluyendo a los periodistas. La discusión no debe enfocarse entonces en que los ciudadanos puedan desplazar a los periodistas. Magnífico si lo hacen teniendo clara la función del periodismo en el control democrático. Lo grave no es que cualquier ciudadano asuma un rol de periodista, sino que el periodista olvide su función y solo se dedique complacer audiencias.

Así como ser DJ no hace músico a nadie, producir contenidos y tener audiencias no convierte en periodista a ningún ciudadano. Aunque tenga título en Periodismo.